B.O.E.

Se ha publicado en el BOE, a hurtadillas, sin bombo ni platillo, escondido detrás del ruido de las medidas anticrisis y de la tensión internacional. Mientras el Gobierno presentaba su paquete económico como un escudo social, un real decreto aparentemente técnico modificaba en silencio una de las piezas más sensibles del sistema de pensiones. No hubo anuncio, ni explicación, ni comparecencia. Pero el cambio es profundo: España ha tenido que adaptar su normativa para cumplir, por fin, con una obligación europea que llevaba años pendiente. Nos lo vienen indicando desde hace ya tiempo, pero aquí, nadie le hacía caso. Hasta que ya no ha sido posible, y se ha tenido que acatar. Pero se ha hecho con miedo, para que nadie se entere. O casi nadie. ¿Que es lo que tienen que ocultar?

La Unión Europea aprobó hace tiempo una regla clara: los Estados deben evaluar la sostenibilidad de sus sistemas de pensiones sin contar como ingresos propios las transferencias del Estado. Es decir, sin maquillar el equilibrio del sistema sumando como “ingresos” el dinero que llega desde los Presupuestos Generales para tapar el agujero entre cotizaciones y gasto real. Esa norma europea estaba ahí, esperando a ser aplicada. España la ha cumplido ahora, tarde y en silencio, aprovechando un momento de distracción general. 

Unión Europea

El cambio introducido en el BOE elimina la referencia que permitía considerar esas transferencias como ingresos del sistema. A partir de ahora, la fotografía deberá hacerse con un criterio más estricto: lo que entra por cotizaciones y otros ingresos propios frente a lo que sale en forma de pensiones. Nada más. Nada de sumar aportaciones estatales como si fueran parte del equilibrio natural del sistema contributivo.

La consecuencia es inmediata: la imagen contable de la Seguridad Social será más cruda. El desequilibrio aparecerá tal cual es, sin amortiguadores. Y eso es exactamente lo que Bruselas quería ver. La UE lleva años advirtiendo de que el gasto en pensiones en España crecerá hasta niveles muy elevados en las próximas décadas, y que el país necesita evaluaciones realistas, no presentaciones optimistas. Por eso, además del cambio normativo, el Gobierno ha tenido que encargar a la AIReF un informe extraordinario, que deberá estar listo antes del 1 de junio de 2026. Ese informe será el primero que se haga aplicando plenamente el criterio europeo, sin maquillaje contable.

El retraso en cumplir esta obligación europea es significativo. La norma comunitaria lleva tiempo en vigor, pero España había optado por mantener la interpretación flexible que permitía presentar un sistema más equilibrado de lo que realmente es. O sea, todo a lo que ya nos tiene acostumbrados este gobierno. A maquillar. Solo ahora, y sin explicaciones públicas, se ha decidido adaptar la regulación interna. El Gobierno lo ha hecho en un momento de ruido internacional y con un decreto técnico que pasa desapercibido para la mayoría de los ciudadanos. Pero no para mi.

pensiones investigadas

Para quienes cobran una pensión hoy, nada cambia de inmediato. Las pensiones seguirán pagándose con normalidad porque el Estado seguirá aportando lo que haga falta. Pero el cambio sí afecta al debate de fondo: se reconoce oficialmente que el sistema contributivo, por sí solo, no cubre el gasto actual, y que la sostenibilidad futura dependerá de decisiones políticas que ya no podrán esconderse detrás de presentaciones contables. A partir de ahora se va a saber perfectamente, que el sistema de pensiones y la Seguridad Social están en estado de bancarrota. 

El informe que la AIReF deberá entregar en 2026 será un punto de inflexión. Mostrará, por primera vez con el criterio europeo plenamente aplicado, hasta qué punto el sistema se sostiene con sus propios ingresos. Si el desequilibrio es grande —y todo apunta a que lo será—, el debate se abrirá inevitablemente: más ingresos vía cotizaciones, más aportaciones vía impuestos o cambios en los parámetros del sistema para contener el gasto futuro. No hay muchas más opciones. Esto es el A,B, C, de toda economía, o aumentas los ingresos, o tienes que recortar las pensiones. Yo en el Diario del Yeyo lo vengo diciendo desde hace tiempo, y te invito a que lo descubras tu mismo, en el artículo, "El Futuro Negro de las Pensiones"

En el fondo, lo que ha ocurrido esta semana no es una reforma abierta ni un ajuste explícito. De momento no es nada de eso. Es algo más sutil pero igual de importante: España ha aceptado que ya no puede maquillar las cuentas de la Seguridad Social, y que deberá evaluar su sistema de pensiones con la crudeza que exige Bruselas. El pago de las pensiones actuales está garantizado mientras el Estado siga respaldando al sistema, pero el margen para seguir escondiendo el desequilibrio se ha agotado. A partir de ahora, la discusión sobre cómo financiar las pensiones futuras será más transparente, más incómoda y más inevitable. 

Se ha abierto la puerta, al diálogo sobre el recorte de pensiones actuales, y a la reducción de pensiones futuras. Ya no hay marcha atrás.

¡¡Hasta la próxima!!


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