La España del Carpe Diem

Si tienes la edad suficiente para haber vivido el siglo XX, seguro que tienes grabada a fuego la misma lección económica que me enseñaron a mí en casa: cuando vienen mal dadas, se abrocha uno el cinturón. Toda la vida, el capitalismo ha funcionado igual. Si la cosa se ponía fea, la gente dejaba de gastar, la inversión bajaba y la economía se contraía. Era una fase jodida, pero natural de la rueda. Esperabas a que escampara, ahorrabas lo que podías y, cuando el temporal pasaba, volvías a consumir y la rueda giraba otra vez. Ese es, en resumen, el funcionamiento del capitalismo a escala microeconómica, o sea al nivel de la gente de la calle, de las empresas, de los ciudadanos de a pie.

DATO: La pérdida de poder adquisitivo real: Los salarios han subido sobre el papel, pero la inflación acumulada de los últimos tres años se ha comido cualquier ganancia. La cesta de la compra básica en España se ha encarecido casi un 30% desde la pandemia. Las nóminas están subiendo por la escalera y los precios por el ascensor.

Pues bien, asómate hoy a la ventana. Lo que estamos viviendo en España en este 2026 ha dejado los manuales de economía de nuestros padres listos para el arrastre, directamente, para tirar a la basura. Tenemos los impuestos más altos de la historia, una inflación que ha convertido el ticket del supermercado en una película de terror y unos sueldos que, seamos claros, no dan para más. Sin embargo, vas a reservar un hotel para el fin de semana y está todo completo, las terrazas están hasta arriba y la gente se pega por una entrada de concierto de cien euros. ¿Nos hemos vuelto todos locos? ¿o es que nos sobra el dinero?

DATO: El espejismo del empleo y el truco de los fijos-discontinuos: El Gobierno saca pecho con los 21 millones de afiliados a la Seguridad Social, pero la realidad oculta las horas trabajadas. Un fijo-discontinuo que trabaja tres meses al año figura como "empleado" todo el año en las estadísticas oficiales. El paro real en España (incluso sumando los inactivos con contrato en vigor) sigue estando a la cabeza de Europa.

El Gobierno de este país, que es experto en hacerse trampas al solitario con las estadísticas, te dirá que esto pasa porque "vamos como una moto". Te restregarán por la cara los millones de afiliados a la Seguridad Social. Pero tú y yo sabemos leer la letra pequeña. Esas cifras están dopadas por el truco de magia de los contratos fijos-discontinuos, entre otras cosas. Si trabajas unas semanas y te mandan a casa tres meses, para la estadística de la Moncloa no eres un parado; eres un "empleado inactivo". Un maquillaje contable que oculta una realidad muy simple: hoy en España tener trabajo ya no te saca de la pobreza. Los sueldos son bajos y la inflación acumulada se ha comido el poder de compra de las familias.

DATO:El factor vivienda: El precio del alquiler y de la compra está en máximos históricos. Para un mileurista, o incluso para una pareja que sume 2.500 euros al mes, ahorrar los 40.000 o 50.000 euros necesarios para la entrada de una casa es una imposibilidad matemática.

Entonces, ¿de dónde sale el dinero para llenar los restaurantes? No sale del ahorro, sale de la pura y dura resignación. Y aquí es donde entra la psicología de la España actual. Antes se ahorraba porque el esfuerzo tenía una meta tangible: dar la entrada para un piso, cambiar de coche o dejarle un colchón a los hijos. Hoy, con la vivienda en precios prohibitivos y el alquiler por las nubes, un chaval o una pareja joven saben que, aunque se priven de salir a cenar durante cinco años, seguirán sin poder comprarse una casa. La meta ha desaparecido. Y la conclusión es obvia: "Como no me va a llegar para el piso, me lo gasto hoy en vivir". El ahorro del siglo XX se ha sustituido por el carpe diem del siglo XXI.

Carpe Diem vivienda

DATO: El boom del crédito al consumo (Dato clave): El Banco de España ya ha advertido de que los créditos rápidos y préstamos personales para el consumo (viajes, tecnología, ocio) han crecido a doble dígito. La gente está financiando las vacaciones a 12 meses con intereses que muchas veces rozan la usura.

A esto hay que sumarle la trampa del crédito fácil. Antes pedías un préstamo para algo gordo, como reformar la casa o abrir un negocio. Hoy la banca y las aplicaciones del móvil te bombardean para que financies un viaje a la playa o el último teléfono a plazos en cómodas cuotas. Nos estamos endeudando para pagar el ocio, metiendo en la tarjeta de crédito las vacaciones de verano que pagaremos sudando sangre el próximo invierno. Es una huida hacia adelante por puro cansancio psicológico tras encadenar crisis tras crisis. Preferimos quemar el billete hoy antes de que la inflación y los impuestos nos lo terminen de devaluar en el banco.

DATO: Presión fiscal histórica: España ha batido récords de recaudación fiscal. No se han deflactado los tramos del IRPF para ajustarlos a la inflación, lo que significa que el Estado se queda con una porción mayor de tu sueldo congelado. Somos el país de la OCDE donde más ha crecido la brecha fiscal en los últimos años.

Al Gobierno esta paradoja le viene de perlas. Cuanto más gastemos, aunque sea con dinero que no tenemos, más IVA recaudan para seguir engordando su maquinaria. Sostienen una ficción de bienestar que es un gigante con pies de barro. Estamos bailando alegremente en la cubierta del Titanic mientras el agua nos llega por los tobillos, convencidos de que, mientras la música siga sonando, no pasa nada. Pero las facturas, tarde o temprano, siempre acaban llegando al buzón. 

¡Y habrá que pagarlas...!

¡¡Hasta la próxima!!


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