España está desenchufada
Hay crisis que estallan con ruido y otras que avanzan en silencio hasta que un día descubrimos que han cambiado el país sin que nadie lo haya visto venir. La saturación de la red eléctrica española pertenece a esta segunda categoría: un problema técnico convertido en un cuello de botella económico, social y tecnológico que condiciona el futuro de millones de ciudadanos. Y no es un problema menor, muy al contrario, aunque sea un asunto del que no se habla, es de vital importancia para el futuro de nuestro país. Para comprender la enorme gravedad del problema, basta decir que, sin resolver antes la saturación de la red eléctrica, no se puede siquiera, comenzar a abordar la solución al tema de la vivienda. Y todos sabemos la importancia de este problema.
Para entender un poco lo que es la saturación de la red eléctrica, voy a poner un ejemplo: La saturación de la red eléctrica funciona exactamente igual que cuando una autopista se queda pequeña. Imagina una carretera diseñada para 100.000 coches al día, pero por ella intentan circular 150.000: aparecen atascos, retenciones y llega un punto en el que ya no cabe ni un vehículo más. Con la electricidad pasa lo mismo. La red de transporte y de distribución española fue diseñada para una demanda mucho menor que la actual, y hoy en día, está, practicamente, al límite de su capacidad. Eso significa que, igual que no puedes meter más coches en una carretera colapsada, no puedes conectar más viviendas, más empresas ni más proyectos a una red que ya no puede transportar más energía. No es un problema teórico: es un atasco real, físico, que impide que el país crezca.
Lo que casi nadie explica, y lo que convierte este asunto en una emergencia nacional, es que el 84% de la red eléctrica española está ya saturada. No hablamos de un riesgo futuro ni de un problema técnico menor: hablamos de un sistema que funciona al límite, sin capacidad para conectar nuevas viviendas, nuevas empresas o nuevos desarrollos urbanos. La red de distribución, que debería ser la columna vertebral del crecimiento del país, está tan colapsada que cualquier ampliación, por pequeña que sea, se convierte en una odisea. Esta saturación es la causa real del bloqueo: España no puede crecer porque, sencillamente, no tiene dónde enchufar ese crecimiento.
Causas del bloqueo
Y lo más sorprendente, o lo más inquietante, es que todo este bloqueo nace de una disputa regulatoria entre el gobierno y las compañías eléctricas por una diferencia de apenas dos o tres euros al mes en la factura de un hogar medio. Una disputa mínima en apariencia, pero con consecuencias gigantescas: viviendas que no pueden conectarse, empresas que no pueden instalarse, inversiones que se pierden y un país que se queda atrás en la carrera tecnológica global, y también en la transición ecológica, de la que tanto alardean algunos.
Si la saturación de la red eléctrica es como una autopista colapsada, tal y como he comentado antes, la solución consiste exactamente en lo mismo que haríamos con una carretera que se ha quedado pequeña: añadir más carriles, ensanchar los existentes y construir nuevas vías de acceso. En términos eléctricos, eso significa instalar más transformadores, reforzar subestaciones, tender nuevos cables de media y baja tensión y crear nuevos puntos de conexión donde ahora no hay capacidad. Igual que una carretera necesita ampliarse para que circulen más coches, la red eléctrica necesita más infraestructura para poder transportar más energía. Sin esas obras, que requieren mucha inversión, planificación y tiempo, el atasco no desaparece: simplemente se agrava. Y el tiempo pasa.
La raíz del problema es la tasa de retribución financiera (TRF), el porcentaje que las eléctricas reciben por invertir en la red de distribución. Las compañías reclaman una rentabilidad no inferior al 7%.
La CNMC, es un organismo independiente y responsable en estos asuntos, pero esa "independencia", se ve "ensuciada" porque sus consejeros son nombrados por el gobierno, y ratificados por el Congreso. Con todos los antecedentes que han sucedido ya con instituciones "contaminadas" por este gobierno permitidme que dude de esa "independencia". Pues bien, la CNMC, ha fijado la retribución en el 6,58% para el periodo 2026–2031.
La diferencia parece mínima. Pero para las eléctricas, ese 0,42% es la frontera entre invertir miles de millones en reforzar la red… o no hacerlo. En su planteamiento, hay un argumento muy potente que hay que tener en cuenta, para entender el problema real de la situación.
Para las compañías eléctricas, la rentabilidad es demasiado baja para justificar inversiones multimillonarias. El capital internacional, no valora suficientemente este retorno, y prefiere invertir en redes de otros países, que le dan más rentabilidad. Un análisis académico de la Universidad del País Vasco, a través de sus grupos de investigación especializados en economía de la energía, concluye que la TRF adecuada debería estar entre el 7,44% y el 7,55% para garantizar las inversiones necesarias para cumplir los objetivos del PNIEC 2030. El análisis de la UPV/EHU advierte que la TRF del 6,58% está expresada en términos nominales, sin descontar inflación, por lo que ajustada a ella, la rentabilidad real sería “apenas superior al 4%”, lo cual es totalmente insuficiente para justificar inversiones de riesgo en infraestructuras críticas. No solo las eléctricas españolas. Los grandes fondos de inversión que financian redes (Goldman Sachs, Alantra, Kepler Cheuvreux) también piden una TRF de al menos 7,5%.
En definitiva, para todo ese capital extranjero, tan necesario para cumplir con lo prometido y exigido, España no es competitiva para atraer inversión con una TRF del 6,58%.
El propio Gobierno, a través del PNIEC 2030, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, que marca la hoja de ruta para electrificar España, exige una transformación masiva del país:
· más coches eléctricos,· más bombas de calor,
· más industria electrificada,
· más transporte público eléctrico,
· más centros de datos y más renovables.
Pero esa electrificación solo es posible si la red eléctrica crece al mismo ritmo, y ahí es donde aparece la contradicción. Al gobierno se le llena la boca de hablar de la electrificación en todos los ámbitos, pero, a través de la CNMC, mantiene una retribución que, según los análisis técnicos, hace inviable la inversión necesaria para que esa electrificación se produzca. En otras palabras, España quiere enchufarlo todo… pero no está creando las condiciones para que haya dónde enchufarlo.
Para la CNMC, subir la tasa al 7% supondría 900 millones de euros adicionales que acabarían en la factura de los consumidores. Y ese coste, repartido entre familias, pymes, y grandes empresas, equivaldría a unos 2,5 euros al mes por hogar. Al parecer, esa subida es políticamente explosiva: una subida directa, visible y atribuible. Y el gobierno, no está dispuesto a contemplarla, porque daña su imagen de gobierno de la gente. Una vez más, volvemos a ver como está antes la conveniencia del gobierno, que las necesidades del país.
En resumen:
El resultado es un bloqueo.
El Gobierno no quiere asumir el coste político.
Las eléctricas no quieren asumir el coste financiero.
Y la red eléctrica española se queda sin las inversiones que necesita
desesperadamente.
¿Cuáles son las consecuencias de este bloqueo?
👉 Vivienda imposible: un gobierno que promete hogares pero no puede conectarlos.
España vive una crisis de vivienda profunda: precios disparados, alquileres inasumibles, escasez estructural de oferta y un mercado tensionado en prácticamente todas las grandes ciudades. En este contexto, el país está recibiendo y regularizando a cientos de miles de nuevos residentes, personas que necesitan un hogar, un techo, un espacio donde vivir y empezar de nuevo. Si se les facilita la entrada, lo menos que se puede hacer es facilitarles un cobijo. Generar las condiciones para que puedan acceder a viviendas en las mismas condiciones que los nacionales.
Pero aquí aparece la contradicción más dolorosa de todas:
“El gobierno español está permitiendo el aumento de la demanda de vivienda… sin aumentar la capacidad para construirla, o lo que es lo mismo, sin aumentar la oferta”
¿Dónde se va a meter toda esa gente? ¿De okupas?
La descompensación entre oferta y demanda no es solo un fenómeno económico o demográfico. Es también —y cada vez más— un fenómeno estructural. Porque aunque se anuncien miles de viviendas públicas, sociales o asequibles (Pedro Sánchez lo hace todos los días), aunque se aprueben planes urbanísticos y se liberen suelos, aunque se firmen convenios y se presenten maquetas… esas viviendas no pueden conectarse a la red eléctrica.
Y sin conexión eléctrica, una vivienda no existe.
Los datos del sector son claros:
- Hoy en día, la mitad de la potencia solicitada para nuevas viviendas se rechaza por falta de capacidad eléctrica. Y con el tiempo, irá a peor.
- Promociones enteras terminadas no pueden recibir suministro.
- Proyectos urbanísticos quedan paralizados antes de empezar.
- Ayuntamientos y promotores se encuentran con un muro invisible: no hay potencia disponible.
La consecuencia es evidente:
"El gobierno promete miles de viviendas nuevas, pero la red eléctrica no permite construirlas ni conectarlas."
Mientras tanto, la población crece, la demanda aumenta y los precios se
disparan.
La vivienda no es solo un problema económico.
Es un problema eléctrico.
Y mientras no se entienda esto, la crisis seguirá agravándose.
¡Pero el gobierno, a lo suyo!
1. 👉Industria frenada: empresas que no pueden instalarse ni crecer.
El 84% de los nudos de distribución están saturados.
Eso significa que la mayoría de nuevas empresas no pueden conectarse en esas
zonas.
Polígonos industriales sin potencia.
Fábricas que renuncian a instalarse.
Pymes que no pueden ampliar actividad.
Proyectos que se quedan en papel mojado, porque no hay capacidad eléctrica
para alimentarlos.
La industria española, que debería ser motor de empleo, innovación y estabilidad económica, se encuentra con un obstáculo absurdo: no hay electricidad disponible para crecer.
3. 👉Tecnología perdida: centros de datos y digitalización fuera de juego.
El sector de los centros de datos, clave para IA, ciberseguridad, iCloud y economía digital, ha advertido que España ha perdido 60.000 millones de euros en inversiones por falta de capacidad eléctrica.
En un mundo donde la inteligencia artificial define el futuro económico, España se queda fuera del mapa por un problema de infraestructura básica.
No es solo una oportunidad perdida.
Es una desventaja estratégica.
Y el gobierno lo sabe...
Y lo permite.
La gran incoherencia: electrificación sin red eléctrica.
El propio Gobierno, a través de la famosa Agenda 2030, impulsa medidas que tienen a la electricidad, como motor de energía.
Pero toda electrificación exige una red eléctrica capaz de soportarla. Es de cajón. Sería imposible sin ella.
Y ahora mismo, España no la tiene. ¿Porqué? El gobierno debería dar alguna respuesta.
¿Cómo se pretende electrificar y cargar millones de coches eléctricos si no
hay capacidad para conectar un barrio nuevo?
¿Cómo se pretende descarbonizar la industria si no hay potencia disponible en
los polígonos?
¿Cómo se pretende liderar la IA o la ciberseguridad si no hay capacidad para
alimentar un centro de datos?
La transición ecológica no se hace con discursos. Se hace con infraestructuras.
No valen palabras, valen hechos.
El coste real: lo que perdemos por la negligencia del gobierno.
El gobierno teme que subir la retribución regulada encarezca la factura
eléctrica.
En cierta manera, podría llegar a entenderse: la luz es un tema políticamente
sensible.
Pero el coste de no actuar es infinitamente mayor:
- Menos vivienda disponible.
- Menos empleo industrial.
- Menos inversión extranjera.
- Menos innovación tecnológica.
- Menos competitividad.
Mientras tanto, el conflicto regulatorio sigue su curso: dictámenes del
Consejo de Estado, advertencias de la CNMC, amenazas de litigios por parte de
las compañías eléctricas.
Y en medio, un país entero esperando a que alguien tome una decisión. Y el
tiempo pasa... ⌛
La visión del gobierno: lo que no se ve, no existe.
La saturación de la red eléctrica es un problema estructural. Muy grave, pero
silencioso.
No genera protestas.
No aparece en los telediarios.
No provoca trending topics.
Una promoción de viviendas que no se conecta no sale en portada. Nadie se
entera.
Una fábrica que no se instala no genera titulares. No se debate en las
tertulias.
Un centro de datos que se va a otro país no provoca indignación pública.
Mientras la situación esté bajo este control mediático, al gobierno no le preocupa. Es como decía mi padre, esconder la cabeza debajo del ala. Lo que hacen los flamencos, los de las salinas de Torrevieja.
Pero cada uno de esos silencios es un retroceso.
España necesita una red eléctrica del siglo XXI.
No es cuestión de ideológía. Es cuestión de competencia.
No es una batalla entre empresas y Gobierno. Es mirar por el futuro de los
españoles.
No es un debate técnico para expertos. Es una cuestión de país.
Y todo por una disputa regulatoria que, en términos de impacto por hogar, equivale al precio de un café al mes.
España no puede permitirse seguir desenchufada.
No puede permitirse perder inversiones, frenar vivienda o renunciar a su
futuro digital por un conflicto que debería haberse resuelto hace años.
La ciudadanía merece saberlo, necesita saberlo.
Porque este no es un problema técnico: es un problema que afecta directamente
a nuestras vidas, a nuestras viviendas, a nuestros empleos y a nuestro futuro.
Por el bien de toda España, mas vale que el gobierno se ponga las pilas,(ya que no tiene más luces), y se dedique a lo que tiene que hacer, que es ceder ante las eléctricas, y facilitar la correcta electrificación del país. Eso es todo. Si no lo hace, ¿porqué será? ¿por ideología? 🤔
¡¡Hasta la próxima!!
Bibliografía breve
1. EnergyNews – Saturación del 84%
https://www.energynews.es/saturacion-red-electrica-espana
Explica que más del 84% de los nudos de la red española están saturados y detalla cómo afecta a vivienda, industria y renovables.
2. Endesa – La cara E (divulgación técnica)
https://www.endesa.com/es/la-cara-e/red-electrica/impacto-saturacion-red-distribucion
Artículo divulgativo que explica por qué la red está al límite, qué zonas están más afectadas y cómo impacta en el día a día.
3. Red Eléctrica de España (REE) – Datos oficiales
Portal oficial con datos de capacidad, demanda, generación y mapas de la red. Fuente primaria para entender el estado real del sistema eléctrico.
4. CNMC – Documentación sobre la TRF
https://www.cnmc.es/ambitos-de-actuacion/energia
https://www.cnmc.es/sites/default/files/6338896.pdf
Publicaciones oficiales sobre la metodología de la Tasa de Retribución Financiera (TRF) y los periodos regulatorios.
5. Aelec – Alegaciones sobre la TRF
https://aelec.es/la-falta-de-red-frena-la-reindustrializacion-y-la-vivienda-en-espana/
La patronal de las eléctricas explica por qué consideran insuficiente la TRF del 6,58% y cómo afecta a la inversión en redes.
6. UPV/EHU – Estudios sobre rentabilidad regulada
Investigaciones académicas que concluyen que la TRF necesaria para cumplir el PNIEC debería situarse entre el 7,44% y el 7,55%.
7. MITECO – PNIEC 2021–2030
https://www.miteco.gob.es/es/energia/estrategia-normativa/pniec-23-30.html
Documento oficial que fija los objetivos de electrificación, renovables y redes para 2030.
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