Tratado UE-Mercosur:
lo que no te dicen
Después de más de dos décadas de negociaciones, la Unión Europea ha firmado un acuerdo comercial con el Mercosur. Nos lo venden como un hito histórico: 700 millones de personas, el 20% del PIB mundial, miles de millones en ahorro de aranceles. Pero a mí, sinceramente, esas cifras no me dicen nada. Me interesa más lo que pasa en el campo, en las lonjas, en los mercados de barrio. Y lo que veo no me gusta.
Yo quiero espárragos de Navarra, no de Perú.
Soy un firme defensor del producto de proximidad. Quiero espárragos de Navarra, no de Perú, con todos mis respetos a los espárragos de Perú. Mandarinas me gustan las de Valencia, no las de Sudamérica. Y como pimientos, los de Lodosa, no los de Ecuador. No es una cuestión de chauvinismo, sino de sentido común: ¿qué lógica tiene exigir a nuestros agricultores, ganaderos y pescadores que cumplan con normativas medioambientales cada vez más estrictas —y costosas—, mientras abrimos las puertas a productos de fuera que no cumplen ni la mitad de esos requisitos? SEAE
Nos dicen que habrá controles en frontera. Pero todos sabemos que se colarán productos más baratos, con menos controles, y que acabarán desplazando a los nuestros. ¿Quién va a pagar más por una naranja local si al lado hay otra a mitad de precio, aunque venga de miles de kilómetros y con estándares dudosos? Al final, los perjudicados serán los de siempre: el pequeño agricultor, el ganadero familiar, los pescadores. Y con ellos, todo un modelo de vida que sostiene nuestros pueblos, nuestros paisajes y nuestra soberanía alimentaria. COAG UPA
¿Dónde está el negocio?
Otra cosa que me chirría: nos dicen que este acuerdo nos permitirá vender más en Sudamérica. Pero ¿de verdad alguien cree que los ciudadanos de esos países van a comprar coches europeos, maquinaria alemana o productos gourmet franceses? ¿Con qué dinero? El nivel de vida en sudamérica es mas bajo que en Europa. ¿No es más probable que sigan comprando coches chinos, coreanos o brasileños, mucho más baratos?
Mientras tanto, nosotros sí compraremos más carne, soja, azúcar o frutas de allí, porque son más baratas para nuestros bolsillos. Entonces, si les compramos más y les vendemos menos… ¿dónde está el negocio? ¿Quién gana aquí?
El mito de la automoción
También se dice que el sector de la automoción europea será uno de los grandes beneficiados. Pero yo no lo veo. No veo a millones de sudamericanos comprando coches europeos. No porque no quieran, sino porque no pueden. Son caros. Y en esos mercados ya dominan los fabricantes chinos, japoneses y coreanos, que ofrecen precios más bajos y modelos adaptados a sus necesidades.
Además, muchas marcas europeas ya fabrican en Brasil o Argentina. Así que lo que se está facilitando no es tanto la exportación desde Europa, sino la expansión de las propias multinacionales que ya están allí. No es un beneficio para el trabajador europeo, ni para la industria local. Es un beneficio para los grandes grupos empresariales.
Lo que se esconde detrás del tratado
Más allá de las promesas de crecimiento y cooperación, este acuerdo tiene una serie de cláusulas que benefician claramente a las grandes empresas, a las grandes corporaciones, mientras dejan en segundo plano a los pequeños emprendedores, tanto europeos como sudamericanos. Aquí explico, punto por punto, lo que realmente implica:
1. Acceso a materias primas estratégicas
El Mercosur tiene recursos muy valiosos: litio, cobre, soja, tierras raras… materiales clave para fabricar baterías, coches eléctricos, paneles solares y tecnología. Con este acuerdo, las grandes empresas europeas podrán acceder a esos recursos con más facilidad y menos trabas. Comisión Europea Preguntas y respuestas oficiales,
No es Europa como bloque quien los va a gestionar, sino multinacionales privadas que ya están posicionadas para explotar minas, comprar tierras o controlar rutas de exportación. ¿Y qué pasa con las comunidades locales? ¿Con el medio ambiente? ¿Con los beneficios que deberían quedarse en los países productores? Eso queda en segundo plano. CEOE-Claves del acuerdo UE–Mercosur
Beneficiario: las grandes empresas extractivas y tecnológicas europeas.
2. Acceso a licitaciones públicas
Antes del acuerdo, las empresas europeas ya podían participar en concursos públicos en países del Mercosur, pero cada país ponía condiciones: contratar empresas locales, usar materiales nacionales, respetar ciertas normativas. Ahora, con el tratado, esas condiciones se eliminan o se reducen, y las empresas europeas podrán competir en igualdad de condiciones… o incluso con ventaja. XTB Análisis económico del acuerdo
¿El resultado? Las grandes constructoras y multinacionales europeas podrán llevarse contratos públicos (carreteras, hospitales, infraestructuras) que antes eran para empresas locales. Y eso puede debilitar el tejido empresarial sudamericano, que no puede competir con gigantes europeos. Expansión, Cinco Días
Beneficiario: las grandes constructoras y grupos de inversión europeos.
3. Liberalización de servicios financieros y digitales
Este punto suena técnico, pero es muy importante. Significa que bancos, aseguradoras, plataformas digitales y tecnológicas europeas podrán operar en el Mercosur sin tantas restricciones. Por ejemplo:
- Un banco europeo podrá ofrecer préstamos o seguros en Brasil sin asociarse con una entidad local.
- Una empresa de pagos digitales podrá instalarse en Argentina sin apenas condiciones.
- Las plataformas tecnológicas podrán mover datos personales y financieros entre regiones sin apenas límites.
Consejo de la Unión Europea (Consilium Europa) Departamento de Seguridad Nacional (España)
Esto abre el mercado a grandes grupos financieros y tecnológicos europeos, pero puede dejar fuera a empresas locales más pequeñas. Además, los datos de los ciudadanos sudamericanos podrían acabar en manos de corporaciones extranjeras, sin suficiente control democrático.
Beneficiario: los grandes bancos y plataformas digitales europeas.
4. Derecho a demandar a los gobiernos
Una de las cláusulas más peligrosas del acuerdo es la que permite a las empresas extranjeras demandar a un gobierno si una nueva ley les hace perder beneficios. Ojo, que esto es más importante de lo que parece. Se llama “mecanismo de resolución de disputas inversor-Estado” (ISDS), y es un sistema que permite a una empresa extranjera demandar a un Estado ante un tribunal internacional privado, (ojo, privado,o sea, fuera del control ciudadano) si considera que una ley, norma o decisión política le ha hecho perder beneficios. No se trata de tribunales públicos nacionales, sino de paneles arbitrales privados, donde las empresas pueden exigir indemnizaciones millonarias. Campaña Stop ISDS
Imagina que un país decide proteger un bosque, subir el salario mínimo o limitar el uso de pesticidas. Si una empresa europea cree que eso afecta a sus ganancias, puede llevar al Estado ante un tribunal internacional privado y exigir una indemnización millonaria. Latinoamérica21. Lo mismo ocurrirá en el caso de una empresa del Mercosur en Europa, aunque esto es menos probable.
Esto limita la capacidad de los gobiernos para legislar en favor del medio ambiente, la salud o los derechos laborales, porque cualquier medida que moleste a una gran empresa puede acabar en una demanda. El Periódico.
Beneficiario: las multinacionales que quieren operar sin límites ni controles.
¿De verdad era necesario este acuerdo?
Lo más frustrante de todo es que este tratado no era imprescindible. Ya existía comercio entre la UE y el Mercosur. Ya había exportaciones, importaciones, inversiones. Con un poco de voluntad política, se podrían haber reducido aranceles, simplificado trámites, mejorado la cooperación… sin necesidad de firmar un acuerdo tan amplio, tan desequilibrado y tan opaco.
Pero no. Se ha optado por blindar un marco legal que beneficia a las grandes corporaciones, a los fondos de inversión, a las multinacionales que operan a ambos lados del Atlántico. Se ha priorizado el interés de unos pocos sobre el interés general. Pesan más los grandes números que las pequeñas vidas. Banco de España-Documento Ocasional 2601 (2026)
Y eso, sinceramente, me decepciona profundamente. Me decepciona el comportamiento burócrata de la Unión Europea, que firma tratados sin escuchar a los ciudadanos, sin consultar a los sectores afectados, sin abrir un debate real. Me decepciona que se hable de “progreso” mientras se deja atrás al pequeño productor, al consumidor consciente, al territorio que resiste. Servicio Europeo de Acción Exterior (EEAS)
¿Qué modelo queremos?
Este acuerdo es incoherente con todo lo que decimos defender: sostenibilidad, justicia social, lucha contra el cambio climático, apoyo al mundo rural. ¿De qué sirve prohibir pesticidas aquí si luego importamos productos tratados con ellos? ¿De qué sirve hablar de kilómetro cero si premiamos al que más contamina para llegar a nuestras mesas? INFOBAE
Yo no estoy en contra del comercio. Pero sí estoy en contra de un comercio que desprotege lo esencial. Que sacrifica a los pequeños para beneficiar a los grandes. Que se firma en despachos lejanos sin mirar a los ojos a quienes trabajan la tierra, el mar o el taller.
Este acuerdo no es progreso. Es una cesión. Y como ciudadanos, como consumidores y como votantes, tenemos derecho a saberlo. Y a decir que no.
P.D.: Si quieres suscribirte al blog, para estar informado de todo lo que ocurra en él, pulsa en este enlace, y rellena el formulario que te sale. No te preocupes, no cuesta nada. Es muy fácil. Solo tienes que poner tu nombre y una dirección de correo electrónico. Nada más. Hazlo y te lo agradeceré eternamente. Gracias.
0 Comentarios
Comenta lo que quieras. Pero sin insultar, y siempre con respeto